¿Qué Significa Realmente el Evangelio Según la Biblia?
Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras.
Nuestra misión es glorificar a Dios en todo y evangelizar la humanidad con el mensaje restaurador de Jesucristo (YAHU'SHUA). Estamos comprometidos con guardar la pureza de las Escrituras. Compartimos herramientas y experiencias útiles para los que están siendo atacados, torturados o poseídos por fuerzas del enemigo. Exhortamos a todos a buscar, anhelar y experimentar la madurez espiritual y sobre todo el vivir bajo el Poder del Espíritu Santo.
Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras.
Dios no solo conoce nuestro dolor, sino que tiene un plan para sanarnos y mantener nos restaurados por completo. En este artículo, exploraremos cómo podemos sanar nuestro corazón roto con la ayuda de la Palabra de Dios y la presencia del Espíritu Santo, basándonos en textos bíblicos poderosos que nos guiarán en este proceso de curación.
En el capítulo 10 del Evangelio de Lucas, Jesús envía a 72 de sus discípulos a predicar el Reino de Dios. La instrucción es clara: proclamar la cercanía del Reino, sanar enfermos y liberar a los cautivos. Es en medio de este envío que se encuentra el pasaje clave de Lucas 10:16–20, donde Cristo revela profundidades espirituales sobre la autoridad, la guerra espiritual, la caída de Satanás y la verdadera fuente del gozo cristiano.
Este breve pero impactante pasaje tiene implicaciones para nuestra vida espiritual actual, tanto en el ámbito de la guerra espiritual como en la alegría que surge al saber que el triunfo de Cristo en la Cruz ya ha sido consumado. Profundicemos en este pasaje para entender más sobre los temas de la victoria de Cristo en la Cruz y la caída de satanás, y cómo estos nos afectan hoy día.
Vivimos en una era de constante hiperconectividad, aunque hay muchas ventajas positivas, también hay negativas, tal como a la creciente desconexión espiritual. Nunca antes ha sido tan fácil acceder a información, mensajes, videos y demás contenidos digitales, como en este tiempo. Sin embargo, nunca ha sido tan difícil para muchos creyentes escuchar con claridad la voz de Dios. No porque Él haya dejado de hablar, sino porque hemos permitido que nuestras vidas sean invadidas por una multitud de voces externas que saturan nuestros corazones, alejándonos de Su presencia.
Hoy en día, el acceso a información, redes sociales y entretenimiento es mayor que nunca; sin embargo, también es cierto que la dificultad para mantenernos atentos a la voz de Dios nunca había sido tan grande. El problema no radica en la ausencia de Dios ni en el silencio de Su Palabra, sino en la constante saturación de distracción que compiten por nuestra atención. Estamos irremediablemente conectados a dispositivos, plataformas digitales y flujos interminables de información y contenido, todos diseñados para cautivar nuestra mente y tiempo. Esta hiperconectividad externa, en lugar de llenarnos de plenitud, ha generado en muchos creyentes una desconexión interior y espiritual cada vez más profunda. No te dejes engañar...
Jesús declaró: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). Él sabía que sus seguidores enfrentarían persecución, temor y dudas, por eso les aseguró que el Espíritu Santo sería su Maestro y recordador de todas las enseñanzas. Esta promesa no fue solo para ellos, sino para todos los creyentes en Jesucristo.
El Espíritu Santo es quien nos ayuda a comprender las Escrituras y aplicarlas en nuestra vida diaria. Pablo lo confirma: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).
👉 Nota: El Espíritu Santo no solo nos recuerda lo que Jesús enseñó, sino que nos capacita para obedecerlo. Con Su ayuda, la Palabra "Pura e Inalterable " de Dios se convierte en luz, vida y poder transformador.
La humillación puede ser un tema difícil de abordar, pero en el contexto de nuestra relación con Dios, se convierte en una poderosa fuente de esperanza y restauración.
Todo lo contrario, significa madurez espiritual, fortaleza, riqueza espiritual y sobre todo victoria sobre los obstáculos en nuestra vida espiritual.
Humillarse delante de nuestro Dios es la manera donde encontramos la salida para toda situación, no importa que grande o pequeña sea, si estas pasando por pruebas que parecen ser interminables, o simplemente estas atado a recuerdos que te hacen sufrir, sea lo que sea que quite la paz, tenemos promesa de parte de Dios de un nuevo comienzo. En este articulo, exploraremos cómo la humillación
puede ser un paso hacia la sanación, apoyado por verdades bíblicas
inspiradoras.
La humillación puede parecer negativo a simple vista, pero en el contexto espiritual y bíblico, se transforma en una poderosa herramienta para alcanzar la Victoria. En un mundo donde el orgullo y la autosuficiencia predominan, la Biblia nos enseña que reconocer nuestra debilidad y depender de Dios es el primer paso hacia una vida triunfante. No te dejes engañar...
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