Si vamos a la historia, el primer engaño los encontramos en el libro de Genesis 3:4, donde Satanás le habla a Eva que si ella comiera la fruta del árbol que Dios prohibió NO resultaría en muerte. Este primer ejemplo concuerda con la definición de engaño, ya que Satanás deliberadamente hizo declaraciones intencionalmente falsas para engañar a Eva. Esta historia nos presenta un cuadro perfecto de lo que significa engaño y como Satanás pronunció declaraciones intencionalmente falsas para que Eva desobedeciera el mandato de Dios (lea capítulos Genesis 2 y 3). Eva al igual que Adán eligieron dudar y desobedecer al mandato de Dios cambiándolo por la mentira de Satanás.
2 Corintios 11:13-15 – “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.”
El apóstol Pablo escribe en 2 Corintios 11 que muchas veces los que nos hacen daños no siempre son los de afuera o los extraños, sino que muchos son los de adentro, o sea de la misma Iglesia o de la comunidad cristiana. Tenemos una gran parte de la Iglesia cristiana que está bajo una inmensa nube de oscuridad, en otras palabras, están dirigidos por falsos apóstoles, ministros y profetas los cuales llevan a sus oyentes o seguidores a abrazar creencias apostatas o doctrina de demonios. Hermanos en la fe, es muy importante de equiparnos con discernimiento, ya que es crucial para prevenir ser víctimas espirituales.











